Parabola de la Humildad
6 de Junio, 2007Cierto dÃa el maestro caminando por los jardines de su estancia, se encontró con una avecilla muerta, la tomó entre sus manos y acariciándola la llevo hasta donde se encontrarÃa con sus discÃpulos, entró al salón donde se estaban reuniendo para tomar la enseñanza del dÃa.
Avanzó con paso firme y pausado hasta uno de ellos, sin pronunciar palabra alguna le acerco la mano con el ave muerta, el discÃpulo le vio acercarse y anticipando que le dirÃa algo como “mira lo que me encontré en el jardÃnâ€, solo se limitó a ver y sonreÃr pensando para sus adentros, “Es un ave muerta, que más daâ€.
El maestro al ver la reacción del discÃpulo y notando su desaire, se dio la media vuelta, cruzó el salón y fue a enseñárselo a otra persona, en este caso una mujer, ella al ver que su maestro se acercaba le esperó y tendió una mano para sostener el ave muerta y con la otra acariciaba el cuerpecito aún caliente pero sin vida, mientras escuchaba hablar a su maestro.
El discÃpulo que no perdÃa detalle de todo lo que estaba ocurriendo, se sintió turbado pues no esperaba esa reacción en su compañera, al momento que reflexionó y dijo para sus adentros, “El maestro me trajo el ave, pues algo me quiere enseñar†y viendo como su compañera hablaba y le agradecÃa con gestos mas que evidentes a su maestro, volvió a pensar “Que tonto soy, porque no me di cuenta que todo lo que existe sirve para aprender a valorar lo que soy y tengo?, Aún poniendo atención a un ser que ya no está vivo puedo aprender muchas cosas de la vida?, Por supuesto que nadie va a revivir al ave, pero con su ultimo aliento puede servir para darme una enseñanza de vida!â€.
